jueves, marzo 15, 2007

La lección aprendida:

En Chipre, esa pequeña isla en medio del Mediterráneo que conocemos porque la Selección de Fútbol suele hacer un buen papel contra ellos, han comenzado a derribar el muro que partía la capital en dos, una barrera física que simbolizaba las diferencias que había, y hay, entre las dos partes de la isla: la griega y la turca. Y es que, a diferencia de Berlín, aquí, la mayoría no quiere la unificación. En el referéndum de hace 3 años, los griegos votaron el “no” en masa. Las diferencias culturales y religiosas en una isla insignificante en un mar que se quedó pequeño hace siglos parece que suponen un nuevo freno a los intentos de la gente que se da cuenta de que tal vez debamos buscar aquello que nos une, y no obcecarnos en buscar las diferencias, cuando en el fondo, no son tales. Cada uno puede pensar sobre Dios, la vida o cómo se preparan unas lentejas en condiciones lo que le de la gana, eso no son diferencias, eso son anécdotas. Diferencias que imposibiliten la convivencia pacífica son, por ejemplo, las que existen entre los asesinos en serie y el resto de la población. En esos casos, un muro que los aísle no es tan mala idea.
Pero partir en dos una isla, una ciudad, una calle, y enaltecer las diferencias día tras día a cada lado, ya sean políticas (capitalismo/comunismo), religiosas (ortodoxos/musulmanes), culturales o lo que sean, me parece de una ceguera preocupante para la Europa del Siglo XXI.
Así que, la medida del derribo del muro de la calle Ledra en Chipre, por más que obedezca más a intereses del los políticos que al sentimiento real de la población, o precisamente por eso, porque por una vez, parece que los políticos dicen “¿no sería mejor poder vivir juntos y en paz?”, merece mi aplauso incondicional.
Podrían aprender la lección en Corea, EEUU (por cierto, el candidato negro a la Candidatura del Partido Demócrata es un ferviente impulsor del muro con Mejico, así como de otro sin fin de medidas sorprendentemente conservadoras), Israel y demás sitios, y en vez de poner un muro de hormigón, dejaran algunos paneles con espejos, a ver si la gente empieza a darse cuenta que los otro lado también son como ellos. ¿Cuánto durarán los muros que están construyéndose hoy?

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1 Comments:

At 10:18 p. m., Anonymous Anónimo said...

Están las alambradas de Ceuta y Melilla por ejemplo.

Hay muros de contención por razones económicas, y suelen tener puertas por donde se filtran a los in/emigrantes con el fin de regular las migraciones... tiene cierto fundamento.

Luego están los muros sin puerta alguna, no por razones económicas y de empleo, sino por razones políticas.... estos muros son inexplicables hoy en día.

A los muros para filtrar las migraciones se les puede dar fin cuando el lado del muro menos desarrollado alcance niveles de desarrollo aceptables, eso se soluciona eliminando aranceles, inviertiendo en desarrollo, empleo, salud, educación etc... pero las "inversiones" que deben hacerse cuando los conflictos son políticos contienen capital político; un mejor entendimiento entre diferentes, mayor dialogo y comprension...

Los muros nunca fueron una solucion en si misma para nada... son el mayor simbolo del fracaso.

 

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