La Familia, fenómeno de masas:
Ha dado comienzo el V Encuentro Mundial de las Familias (Pabellón I de la Feria de Valencia, para los interesados). El acontecimiento parece marginal, pero nada más lejos, a la inauguración por parte del obispo Agustín García-Gasco fueron cientos, qué cientos, decenas de familias que pulularon por los stands, especialmente cargados de publicidad del congreso internacional teológico-pastoral sobre la familia al que acudirá el mismísimo Benedicto XVI. Y es que en la iglesia saben modernizarse, no sólo montan una feria para sus congresos, sino que además aprovechan las visitas de las estrellas del panorama mundial para aumentar la afluencia a sus eventos.
Y uno puede pensar: ¿congreso sobre la familia? ¿pero de qué gaitas habla (si, gaitas)?
La finalidad del asunto parece un tanto oscura, pero sólo hasta que uno recuerda el primer gran evento de la legislatura de Zapatero: las bodas entre homosexuales. Bingo. “Las legislaturas y la cultura laica imperante están desmontando pieza a pieza a la familia, y está desapareciendo la idea de que el matrimonio es un bien universal que funda la sociedad” nos cuenta un cardenal que asistió. Aparte del hecho de que no deje de parecerme curioso que los que montan un congreso sobre la familia son aquellos que jamás podrán formar una por los propios votos que han contraído (recordamos que no se considera familia la “unidad” que forman un monaguillo y su cura durante los tocamientos), está el hecho de que se divorcian el mismo número de parejas laicas que de parejas que pasaron por la vicaría para casarse. Sin embargo divorcios gays sólo ha habido uno (claro, no ha habido tiempo…)
Pero espera, ¿no se está celebrando por Chueca un desfile por el Orgullo Gay ahora? ¡Qué casualidad! ¿Será una contra-celebración? Esperamos que Benedicto nos lo diga.
De todos modos, parece poco comercial despreciar a un colectivo tan grande como el homosexual, que, además, posee una capacidad de amar (Nota: el amor es la base de la doctrina de Jesucristo, el profeta más importante de la Iglesia) bastante notable, y si no, véase el desfile de Chueca o simplemente la tele…
Pero, ya se sabe, quien antaño fue juez, no puede dejar de serlo. Deformación profesional. Como además coincide con la implantación del carnet por puntos (Dato curioso: un tío perdió 16 puntos de una vez, dio media vuelta en plena línea continua;3 pts; con el cinturón desabrochado; 3 pts; borracho; 6 pts; y sin permiso de conducir; 4 pts; que además no paró de insultar e intentar agredir a los policías durante todo el proceso…) Decía, que tomando ejemplo, podían imponer un carnet por puntos para formar una familia. Si no bautizas y educas a tu hijo en los correctos principios (los del momento) de la Iglesia pierdes 4 puntos, si mencionas el nombre de Dios en vano, 1 punto… ya sabéis. Así, quien se quede sin puntos, perderá la custodia, el chico pasará a control de la Iglesia y, si no es feo, descubrirá el porqué su nuevo “mentor” no necesita casarse con una mujer para vivir feliz. Puede que si el PP de Valencia dejase de gastarse 3 millones de euros en recibir a miembros de la Iglesia y los usara para el metro no morirían 37 miembros de familias en accidentes...
¡Oh, hereje inhumano!¡Diablo anticlerical que difamas e insultas por igual! Comenzarán a decir algunos. Bueno, conozco sólo a tres curas a los que respeto y que jamás deberían darse por aludidos. Ellos creen en Dios y predican lo que Jesús predicaba, en lo que atañe al comportamiento. Sólo les importa que la gente sea buena, se quiera y se comporte adecuadamente con el prójimo, además de que no opinan de política (al menos usando su condición de cura como argumento), se van a Nicaragua con la gente que de verdad tiene problemas y ayudan a hacer del mundo un lugar mejor. ¿Qué hacen ellos? Olvidan 20 siglos de doctrina católica. ¿Dios existe? ¿Importa? Creo que no. La Iglesia está tan alejada de las palabras y comportamiento de Jesús que dan ganas de vomitar. Cuando vea a Ratzinger lavando los pies a una prostituta borraré este post. Ojalá hubiera más curas, pero como los que yo conozco, por lo que a mi respecta, los otros me merecen el mismo respeto que el padre Apeles. La familia está donde dos personas la sientan, no en los diccionarios. ¿Podemos esperar que la Iglesia cambie alguna vez, a poder ser, a mejor?