sábado, mayo 27, 2006

El ocaso de los ídolos:

Don Quijote de la Mancha se supone que se volvió loco de tanto leer libros de caballerías. Todo el día enfrascado en sus libros, en esas novelas de honor, valentía y castidad donde el caballero quedaba mitificado a la altura de los dioses le hizo creerse uno de ellos. Il Cavaliere (que bien traído), sufre un síntoma parecido, y es que tanto tiempo en el poder, cinco años (el lector leído sabrá que en la política italiana contemporánea permanecer un lustro en el poder es algo casi milagroso), le han hecho creerse presidente vitalicio. A mi también me gustaría estar gobernando un país sin fin, sobre todo si cuando pierda mi inmunidad corro serio peligro de ser juzgado en varios países por diversos delitos, además de la ventaja de que la gente haga lo que yo quiero.
Pero los sueños no son eternos, y la victoria de la coalición de Prodi (si bien no es el gobierno que todos querríamos para nuestro país al menos es un cambio) le ha expulsado del gobierno.
Il Cavaliere luchó y luchó, difamó y gritó, insultó y pataleó, y al final, con varios días de retraso y sin cumplir con la formalidad de felicitar al sucesor en la presidencia (que nadie se había permitido el lujo de obviar), abandonó por fin el Palazzo Chigi, equivalente italiano al Palacio de la Moncloa español.
Todos pensábamos que cuando terminaran de arrancar las uñas que había dejado clavadas en el sillón, a fuerza de agarrarse, y se sentase otro tipo a gobernar, Berlusconi pasaría a un discreto segundo plano, acostumbrándose a su nueva vida y los hobbies que se esperan en un hombre de su posición: regar bonsáis, pasear sus perros, escapar de la justicia…
Pero no, el afán de protagonismo y la falta de sentido del ridículo en algunas personas toman tientes dramáticos y en su mansión, el Palacio Grazioli, ha mandado construir un salón parecido al que tenía cuando gobernaba, amen de una mesa larga rodeada de las imprescindibles banderas y cómodas butacas propias de una sala de reuniones de ministros. Su intención, según parece, era usarla de hecho para reunirse periódicamente con sus ex-ministros y hablar de sus cosas, pero estos, algo más prudentes, han reconocido a la coalición de Prodi como ganadora y ahora son tachados de traidores por Berlusconi que dice que “ya no me fío de nadie”.
Acostumbrarse a la soledad, si has gozado de fama y atención debe ser duro, no me cabe duda, pero no puedo parar de sonreír cuando me imagino a Il Cavaliere de la triste figura, sólo y abandonado, delante de una mesa de reuniones vacía, rodeado de banderas y demás pompa ceremonial, mascando su amargura y rencor y musitando improperios (“Coglioni”) a quien sea que le intente llevar a la cama cada noche.
¿Cómo acabará Berlusconi? Se aceptan apuestas.

jueves, mayo 18, 2006

El Partido del Siglo:

Ayer, 17 de mayo de 2006, rompiendo con la tradición de marcada indiferencia hacia el fútbol que hasta ahora caracterizaba a los que llevamos este blog y a raiz de la final de la Champion´s League (la Liga de los Campeones, para los no bilingües), decidimos quedar algunos amigos para, entre aperitivos grasientos, comentarios machistas, la Ser, cervezas (a razón de, al menos un litro por persona) y tabaco (y yo prescindiendo de estos dos últimos), ver el partido y gritar como energúmenos cada vez que pasara algo medianamente interesante.
Pero como el partido lo vio medio mundo y el otro medio lo ha visto ya a cachos en los apartados de deportes (más largos que la sección internacional) de los informativos y todos sabemos ya qué pensó quien, cuándo cómo y porqué, no voy a hablar de eso.
El tema del que quiero hablar es algo lateral y no ha salido reflejado en los medios de comunicación, aunque tal vez debería.
Como es costumbre cuando una manada de hombres, bien hinchaditos de testosterona, se reune, antes un evento deportivo, se organiza una "porra".
El caso es que yo, convencido por un "daemon", fuerza o espíritu exterior dije "2 - 1 y el Arsenal va a comenzar ganando". Si también dije que el gol de la victoria lo metería Ronaldinho es algo queni viene al caso ni se puede probar...
Como la Hª es injusta, mis dotes de Oráculo llegan 2500 años tarde y en vez de pasar una vida de puta madre entre sacerdotisas virginales haciendo predicciones ambiguas tengo que limitarme a escribirlo por la red, a la espera de que algún cazatalentos me lleve a televisión para hacerme rico.
Pero lo dejo aquí puesto: soy vidente.
Eso, además, explicaría mi innata habilidad para parar penaltis en el Pro4 (un videojuego).

Pero esto sin preguntas queda un poco soso y fuera de lugar.

Ultimamente estamos asistiendo a un resurgimiento del periodismo ocultista-de-investigación con Milenio 3 en España, pero muchos otros por todo el mundo. ¿Creéis que tales fenómenos son dignos de tener en cuenta, o que, por el contrario, son todos absolutamente explicables con la ciencia que ya sabemos?
Un saludo

domingo, mayo 14, 2006

Recuperado un Stradivarius durante una operación contra el tráfico de mujeres en Barcelona :

Una mafia rumana, de las que operan con mujeres, inmigración ilegal, drogas y demás, ha sido desarticulada en dos operaciones en Málaga y Barcelona. Esta gente, que pretende vivir a costa de los demás, aunque carece de moral, no, en cambio, de estilo. Por supuesto no al modo de la Cosa Nostra italiana (hombres trajeados, educación, conocimiento de la gente... aunque igual de cerdos), pero sí, en cambio, se cuidan en sus vicios. En la casa de uno de los trece detenidos se ha encontrado un Stradivarius Cremonensi del siglo XVIII, entre otras cosas.
Ya que uno se encarga de recoger la protección que pagan los chulos de media provincia, a razón de 200 a 500 euros al mes por prostituta "protegida" (¿de ellos mismos, de la policía?), cuando llega a casa ¿qué menos que relajarse tocando algo de buena música? ¿Y por qué no se va a permitir un violín de puta madre con lo que cobra? Pues eso.

Como la entrada es corta y no para debate, hay van una pergunta: ¿La legalización de la prostitución y del cannabis ayudaría a combatir las mafias?

Personalmente, creo que sí. Ayudaría, pero no las acabarían. Siempre que el ser humano pueda aprovecharse del de al lado, en algún lugar, para vivir mejor, habrá alguno que se plantee ¿por qué no voy a ser yo?, y se convertirá en un hijo de puta (deterministas radicales, absténganse de decir que la culpa es del entorno).
Queda mucha gente a la que extorsionar, fuera de la prostitución y el tráfico de cammabis, por servicios que en muchos casos ni se dan: inmigración ilegal, drogas no legalizables, protección contra "accidentes" (en algunos países incluso mediante sindicatos), mendigos, etc.

A los capos de las mafias internacionales, un consejo:
Caballeros, púdranse.

lunes, mayo 08, 2006

Burros, toros y otros souvenirs:

Esta historia ocurre en la maravillosa tierra de España, un país que….-¡Ah!, ¡no!...perdón, una nación que…-¡Uy, eso si que no!...Esta bien, una zona situada al sudoeste de Europa poblada de multiculturalidades regionales integradas…-Bueno, eso vale…

Bien, como os iba contando, en esa tierra del sudoeste europeo todo el territorio está bajo una constitución...¿Todo?, no, una pequeña región resiste al noreste al invasor fascista. Esta región es, como habrá adivinado el agudo lector, Cataluña. En este territorio, años de opresión han intentado convencer a los pobladores que formaban parte de esa absurda idea de España, pero ahora, en el siglo XXI, una época de cambios, de adelantos…se han rebelado contra tal aculturación. Una rebelión valiente, llena de buenos sentimientos, generosa y pacífica.

¿Y que hay mas importante en una revolución que los símbolos­? Por ello, estos aprendices de Robespierre han instaurado los símbolos de la verdadera Cataluña, tienen su bandera (bueno, es la de Aragón, pero es que era mas sencilla de imprimir que el escudo de Barcelona), su fiesta nacional y hasta su propio idioma que es idioma oficial incluso de un país (bien es verdad que es Andorra, pero nadie esta hablando de importancia geoestratégica internacional).

Todo esto, que conforma una sociedad asentada en su nueva (pero que lleva milenios emergiendo esporádicamente, unas veces con mas suerte y otras con menos) condición, ha preparado a esta nueva realidad para vender sus propias baratijas a los guiris. Reproducciones a escala de las torres de Eiffel y Pisa, cerveza, insignias comunistas, koalas de peluche, fotos de el Empire State.... Son emblemas que llenan los hogares de incautos turistas que fueron de viaje ansiosos de adquirir souvenirs a precios desorbitados para luego poder inundar su propia casa, y las de sus amigos y familiares de tan maravillosos artículos. Por tanto Cataluña no puede ser menos. Ahora, en lugar de esos sucios toros, las bailarinas vestidas de faralaes y esas graciosas camisetas en las que pone “Joé que caló ” venderán lagartitos de Gaudi y Sagradas Familias, según recomienda el gobierno Tripartito con Carod I de Barcelona como héroe y mártir revolucionario a la cabeza.

A mi personalmente no me importa, cada uno vende lo que puede, pero, por el amor de Dios, piensen en esas suecas pechugonas, en esos alemanes requemados al Sol, y, sobre todo, en esos ejércitos japoneses atiborrados de cámaras Nikon inmortalizando infinidad de momentos…cuando lleguen a la tienda que les promete souvenirs “tipical spanish” y se encuentren con burros catalanes sobre señeras en lugar de toritos sobre banderas rojigualdas, y en vez de mujeres sevillanas, elegantes muñequitas catalanas con su traje para bailar sardanas…Piensen en ellos, cuando se lleven “Els Segadors” en CD, y no el nuevo remix de Camela…es inadmisible, no podemos negarles su derecho a ser horteras, a bailar tostados de sangría en el tablao flamenco. Porque, imagínense que ustedes aparecen en Australia y les niegan su derecho a comprar canguritos de peluche y tienen que conformarse con “el patito del sureste de Sydney” como regalo. Es un ultraje que merece ser reparado.

Por lo tanto, llamo desde aquí tanto a los catalanes como a los turistas, para que no aprueben tales tácticas que no harán mas que destruir una lucrativa industria a nivel internacional y la voluntad de millones de personas que visitan cada año esta recién creada nación, dispuestos a intercambiar cientos de miles de euros en divisas por graciosos toritos, estos toritos no son un emblema de España, lo son del movimiento guiri internacional. ¡Guiris del mundo, uníos!

domingo, mayo 07, 2006

La Guerra de los Árboles:

Según uno se va acercando a Madrid y atraviesa la M-30 va sintiendo cierto desasosiego similar al que se debe sentir al entrar en una ciudad en ruinas. Una carretera polvorienta rodeada de áridos caminos de tierra y zanjas, con continuos atascos y mal humor. Pero por fin uno accede al interior y circula por el Paseo del Prado con la tranquila sensación de estar en una de las capit… ¡eh, espera! ¿No era esa la baronesa Thysen? ¿Por qué está dando un mitin frente a asociaciones ecologistas, izquierdistas y los Verdes?
Vaya, cuando uno piensa en el típico votante de los verdes se imagina al típico joven, casi seguramente defensor de teorías más o menos comunistas-anarquistas en su adolescencia, y quién sabe si ahora también, no especialmente adinerado, más bien lo contrario, enfundado en sus vaqueros casi nunca demasiado ajustados, fumando algo liado a mano y con una camiseta guarra que contiene algún mensaje (pro-ballenas por ejemplo) y curiosamente atado a una bandera roja o tricolor.
Ahora, en cambio, esos potenciales republicanos, comunistas y anarquistas, cuya lucha, aclarémoslo, por la naturaleza me parece totalmente loable (en cuanto al fin, ya que sus métodos o motivaciones internas dejan mucho que desear a veces), se dedican a jalear a la Baronesa, viuda del barón Thysen, mientras esta les lanza consignas contra Gallardón con un acento que no deja de hacerme sonreír por excesivamente pijo.
Así que Los Verdes aplaudiendo a la Baronesa. Pero veamos de dónde sale la polémica. Por lo visto, dicen, van a hacerse unas obras (¡oh, sorpresa!) que mejorarán increíblemente la circulación en el Paseo del Prado. Para la ocasión el Excmo. Alcalde de la ciudad de Madrid debe “retirar” algunos árboles que entorpecen las obras. Según los defensores de la remodelación, los árboles a talar son totalmente normales, ninguno pasa de cien años, su salud está muy dañada y además sólo serán transplantados, por lo que no hay motivo para el escándalo.
La Baronesa y sus secuaces (entre los que se ha enrolado la mismísima Esperanza “¿Sara-Mago?, no, no-conozco-a-esa-mujer” Aguirre, en cambio, vaticinan la destrucción de millares de árboles en el entorno del Prado y amenazan con encadenarse a los árboles a retirar para evitar las obras. Amenaza, además, la Baronesa, con retirar su colección privada del museo Thysen (algo más del 20% de los cuadros, si bien los menos importantes), retirada, por cierto, no negociable hasta dentro de bastante tiempo.
De momento las potencias en discordia toman posiciones y se lanzan puyas en una guerra que parece que Gallardón I (de la 1ª dinastía de faraones de Madrid) tiene todas las de ganar. Gallardón me recuerda a mí cuando tengo que leer varios libros. Los empiezo todos a la vez, en vez de hacerlo bien y por partes y la cosa tiende a desembocar en el caos. Alguien debería estudiar la megalomanía en los alcaldes.
Debo decir que el debate no ha trascendido demasiado a las calles, más allá de lo anecdótico. Tal vez eso haya retrasado el derramamiento de sangre. Sólo me cabe confiar en que ningún incauto quiera agasajar a su novia con un ramo de flores silvestres y se le ocurra arrancarlas del parque del Retiro.

Lancemos dos preguntas al aire para acabar: ¿Dónde está Esperanza, en su incansable batalla contra la deforestación, cuando las constructoras destrozan la Comunidad a base de ladrillo? ¿El fin justifica cualquier medio? Esta pregunta me la pueden responder tanto Gallardón I como los personajes que apoyan a quien quiera que se ponga a defender un árbol, aunque su propia posición social sea tan diametralmente opuesta al pensamiento político que defienden. Recordemos que la baronesa saca su dinero de las acerías Thysen-Krupp, una empresa que colaboró con los nazis en la 2ª Guerra Mundial.

miércoles, mayo 03, 2006

El Proyecto Gran Simio:

Las ansias de igualar a al hombre y la mujer de las sufragistas a finales del XIX y principios del XX tiene sentido, las luchas de Martin Luther King por la igualdad entre negros y blancos tanto en los estados del norte como en los antiguos confederados también. Tal vez, y digo tal vez, se está exagerando a día de hoy esa lucha en las democracias occidentales, al menos en la parte que corresponde a los propios países democráticos y no a otros como Somalia. Aparentemente que una mujer anuncie un refresco con su cuerpo la “rebaja”, pero al hombre no le “rebajan” los anuncios en los que se le muestra como un inútil funcional a la hora de hacer las tareas de casa, así como muchos otros ejemplos… Pero los excesos de los defensores de la mujer, ridículos en tantas ocasiones (siempre preferiré al ministro más apto frente a la paridad, sea hombre o mujer), no son nada comparados con lo que las noticias nos traen últimamente. El “Proyecto Gran Simio” pretende, atención, que se califique a los grandes simios (orangutanes, gorilas, etc) como personas.
Como personas, sí señor. Porque, por todos es sabido, que los animales tienen sentimientos complejos, como vergüenza, valor, compasión y frustración, incluso lenguajes con los que se comunican y eso, al parecer, los convierte en personas según algunos.
Evidentemente esas capacidades requieren que a los animales se les otorguen una serie de derechos, no cabe duda. De hecho ya existen y cualquiera que mutile por placer a su gato o descuartice a su conejo puede ir a la cárcel. También reconozco que el perro de mi tía me entiende cuando le digo que se siente, y que cuando se le reprende se pone triste.
Gracias a este camino que se ha abierto paso hasta el Congreso se abren jugosas expectativas para los simios superiores, como el derecho a una vivienda digna, un trabajo bien pagado y la escolarización obligatoria. Incluso alguno de esos adorables amantes de los animales podrá contraer matrimonio con su “mascota”, aún se les puede llamar así, y vivir felices en la institución del matrimonio. Además esto conlleva grandes ventajas para todos, porque todos los impuestos que paguen los señores simios irán directos a pagar nuestras carreteras, hospitales (¿nunca quisieron compartir su convalecencia de post-operatorio con un gorila hembra?) y proyectos de investigación, que en algunos casos tal vez nos lleven a descubrir que las lagartijas también son personas, porque si se las aplasta, sufren…
Pero es que hay una diferencia, que es la auto-conciencia intelectual. Un perro, un orangután o un cerdo reconoce un árbol, una valla e incluso a su dueño, pero no son conscientes de sí mismos en tanto que habitan el universo. No tienen conciencia en absoluto de “mundo” o de un “yo” interno. Sienten, no cabe duda. Pero no verán jamás a un simio enunciando en su lenguaje una ley universal como la gravedad. Las cosas pasan, y cuando comen un pez se sienten saciados, pero ninguno entenderá jamás de dónde salió el pez.
“¡Ah, desalmado! ¿No sabes, acaso, que provenimos del mono y que dan muestras de lenguajes avanzados en los que crean incluso palabras?” – me diría un radical. Bien, eso es falso, el hombre no viene del mono. El hombre tiene un antepasado común a partir del cual han evolucionado paralelamente tanto los simios como el hombre que, por cierto, es tan antiguo que no se encuentran muestras de él (de ahí que la iglesia y el estado de Kansas [con el honorable juez Zaius a la cabeza] se sigan aferrando a las teorías creacionistas) y por eso se llama Eslabón Perdido. Por tanto, la relación entre los simios actuales y el ser humano es la de primos muy lejanos y no la de un padre del campo y un hijo universitario… para entendernos. Con respecto a lo segundo, sí, lo sabía, y también es incorrecto. Hacen uso de un leguaje otorgado, creado por los humanos que modifican (juntan “pájaro” y “agua” para decir pez, por ejemplo) pero ello no demuestra que conciban nada como integrado en el conjunto de una categoría “mundo” o que sean capaces de entenderse como un “yo” consciente de su existencia, de su mortalidad y de su insignificancia frente al mundo. Cosa que cualquier ser humano es capaz en circunstancias normales.
Me parece bien que existan unos derechos de los animales, en tanto que sufren y sienten, pero equiparar los derechos de algún tipo de animal a los del ser humano es tan ridículo como los títulos de alguno de los capítulos del propio proyecto:
IV. Ética:
1 «Grandes simios, humanos, alienígenas, vampiros y robots», Colin McGuinn.
Los potenciales del hombre y los de los simios son tan diferentes como los de los cerdos y los canguros.
Eso me recuerda más exageraciones de la lucha neo-sufragista (“igualdad total e incondicional”) que me hacen sonreírme para adentro, como las exaltaciones de las mujeres de la construcción y sus quejas por la discriminación que se hace al elegir antes a un hombre que a una mujer para este sector.
Señoras feministas radicales: el hombre y la mujer son iguales en derechos, pero sus cuerpos son diferentes y cualquier ideología que no lo tenga en cuenta carecerá de sentido.
El error, tanto en el feminismo exagerado como en la defensa de la “personificación” de los animales, es enaltecer las igualdades hasta el punto de pasar por encima las diferencias que, por desgracia, existen.